Poner en antecedentes respecto a como y cuando sucedieron las cosas, creo que es parte del trabajo que se ira explicando en el trayecto, sería imposible empezar a narrar tratando de dar todos los elementos que hicieron posible este suceso.
En todo caso sería lógico empezar por el principio, el día en que nos conocimos; sin embargo ese no es el principio, o el origen, creo que todos nos preparamos al triunfo o derrota de una relación en nuestra infancia. Creo que ahi adquirimos los valores que nos harán ser lo suficientemente convicentes como para mantener o quebrantar una relación. Y entonces empezar por el origen es más complicado que entenderse así mismo, talvez por mi condición de hombre y mi falta de memoria, de lo cual es sabido las mujeres conservan mayores registros que uno.
Lo cierto es que existe una relación, en el punto que ustedes observen como su condición, pero existe. Existe el fenómeno del amor, ese magnetismo que nos unio y nos mantuvo por diez años.
Lo curioso es que puedo asegurar que el amor entre ella y yo existe, es más, yo estoy convencido de amarla, tengo una idea clara de la imagen que ella me representa, del valor que tiene, de lo grande que es su enseñanza cuando estoy con ella, de la fortaleza que me inspira cuando estamos en paz, de la alegria y tranquilidad que me ofrece su sonrisa, de la satisfacción que me provoca verla disfrutar y todo ese cúmulo de ideas y persepciones, de imagenes y pensamientos envuelven cada uno de los sentimientos que ella me ofrece, baña con dulzura cada una de las sensaciones que ella me obsequia. Y me llena de impetú y animo el sólo pensar en estar con ella.
Ayer se fue, dejandome un enorme vacio y la extraño, pero noto que la he extrañado desde hace mucho tiempo y que el hueco no es otro que el mismo, y talvez sea la sensibilidad de la ausencia que me denota con mayor exactitud la experiencia, pero es la misma sensación de tiempo atrás; lo cual me sorprendio, no el saber que la extrañaba... sino todo el tiempo que así lo hice.
Voy a ser franco, Claudia cree que mi desanimo y mi apatia es producto de la falta de fe en el amor, ella considera que mi insistente petición a que me demuestre amor, a que tenga actos que lo demuestren, a que cambie su actitud frente a la relación y a que sea recurrente en que mi nececidad de sentirla para tener la energía que me facilite luchar, es producto de una gran inestabilidad emocional e inseguridad, que no dudo tenga parte de razón en cierto sentido, de lo que no tengo duda y he tratado de hacerla entender, sin muchos aciertos, es que esa gran apatia es derivada de no estar de acuerdo en vivir algo que no me place, algo que no disfruto. Y supongo lo mismo sucede para ella, al sentir, según expresa ahogo o asfixia por tener que soportar el reclamo de su falta.
Simplificando: Estamos tirando de la misma cuerda, yo insistente a que de, ella asfixiada por escucharme pedir. Pero ni ella da y ni yo dejo de solicitar. Pero el asunto no es sólo de un lado, trataré de contar con exactitud las dos partes, poerque ella tambien solicita y yo también no doy. ¿Qué es lo que no le ofrezco?: estabilidad, ¿Qué es lo que ella no me ofrece?: estabilidad. Llegó el punto de que lejos de estar convencidos del amor que nos tenemos, estamos plenamente cosncientes de que no queremos seguir viviendo la misma situación. ¿Qué procede?: ¿La separación?
La separación no es un fenomeno natural de uan relación en mal estado, es una desición que incluso no necesariamente tenga que estar convenida o de acuerdo en las dos partes, definitivamente es una desición y en la eterna lucha de convencerse uno de no seguir otro de intentar, se desgasta la relación lo suficiente como para caer por su propio peso.
En mi caso, puedo asegurar que intente convencerla de lo contrario, hasta el agotamiento de decirle... no regreses. Y entonces con toda la furia que implica el amar a una persona empece a desmantelar mi casa, mi relación, mi vida con ella.
Me dio todas las muestras de no querer luchar, de no querer seguir que bien podría interpretar como de no querer amar. Porque aunque ella asegura que no es amor el problema, en su desconsideración por mi persona es el hecho de que no se si planea o no regresar, ni cuando lo haga, si esta preocupada por volver a casa, o si en algun momento penso en otra persona que no haya sido ella. Creo que si es un conflcito de amor, porque de la suma de sus actos provoca mi indiferencia, ese mismo sentimiento de apatia que tanto nos reflejamos y que dice es la causa de la suya. Y yo, insistente a que ella falta a su compromiso, por lo menos de enterarme que planea, y ella asfixiada a que mi petición es inmadurez.
Eso es lo que no quiero vivir, seguir esperimentando su falta de comunicación, su desinteres, su poco compromiso y creo que ella tampoco esta dispuesta a lo mismo. ¿Quien falla?: ambos, egoistas, yo a no dar si ella no demuestra, ella a no demostrar si no doy. No la responsabilizo de mi egoismo, de mi forma de pensar, ni del caos emocional que ella produce, a final yo le di el valor para permitirle hacerlo y manejar las cosas de tal forma para asi sentirlas, repito a ojos de ella inseguridad. Pero tampoco la juzgo, la forma en que se conduce es producto del aprendizaje y enseñanza de su familia, escuela... de su vida en general.
Y entonces, ella no acepta que soy una persona que por mi experiencia, mi vida, mi forma de ser, mi educación y mi forma de ver las cosas, me enriqueceria sentirla al grado de transformar las cosas, de hecho es esta sensibilidad la que me permite ser creativo, ver la solución donde todo mundo ve un conflicto, ser proactivo, ser consciente y que el hecho de no estar en paz produce un gran desorden que me impide actuar con libertad, no lo acepta, para ella esta mal, para ella no es su persepción, para ella es distinto, ajeni, y considera que lo mio es un mal.
Ella es independiente, muy atractiva, entrona, persistente, desiciva, sin miedo a la intimidación o a la inseguridad, pero eso la hace orgullosa, soberbia y en ocasiones temperamentalmente necia.
En su origen ella observo en mi que esa parte romantica, esa sensibilidad de ver por ella era suficiente en ese momento y yo vi en su entereza la admiración de una persona que supuse iba a aprender a construir. Las cosas que nos unieron hoy nos separan y no creo que sea porque somos distintos o vemos las cosas de diferente manera, simplemente no nos entendemos, no sabemos decirnos, pero lo peor... no queremos escuchar ni aceptar que somos distintos y que resolvemos de diferente forma. Lo interesante es que somos complementarios, pero no basta.
sábado, 18 de julio de 2009
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